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Qué hacer si no puedes pagar tu préstamo

Le pasa a mucha gente buena en meses malos. Aquí tienes qué hacer antes del vencimiento, qué pasa exactamente si impagas y qué salidas reales existen — incluida la Ley de Segunda Oportunidad.

Lo primero: actúa antes del vencimiento

Si ya sabes que no llegarás a la fecha de pago, el peor plan es esperar a ver qué pasa. Cada día que pasa desde el impago suma costes; cada día antes del vencimiento suma opciones. En cuanto tengas claro que el dinero no va a llegar:

  1. Llama o escribe a la entidad desde tu área de cliente. Explica la situación y hasta cuándo puedes pagar. Suena incómodo, pero al otro lado hay departamentos enteros dedicados a exactamente esto.
  2. Pide una extensión de plazo. Casi todas las entidades de crédito rápido la ofrecen: pagas un coste adicional y el vencimiento se mueve días o semanas. Sale más caro que pagar a tiempo, y mucho más barato que impagar.
  3. Negocia un fraccionamiento. Si el problema es de mes, no de semana, pregunta por dividir el pago en dos o tres cuotas. Muchas entidades lo aceptan para recuperar el dinero sin reclamación.
  4. Deja todo por escrito. Guarda correos y capturas de los acuerdos: si luego discuten los términos, esa documentación es tu prueba.

Ninguna entidad está obligada a aceptar, pero llegan a acuerdos a diario porque un impago recuperado a medias les cuesta menos que una reclamación completa. Tu posición de negociación siempre es mejor antes del vencimiento que después.

Qué pasa exactamente si impagas

Si el vencimiento pasa y no hay pago ni acuerdo, se pone en marcha una cadena previsible:

  • Intereses de demora. Empiezan a correr desde el día siguiente al vencimiento sobre el capital pendiente, y en microcréditos son altos.
  • Comisiones por reclamación. Gastos de gestión del impago que se suman a la deuda, con límites que dependen del tipo de contrato.
  • Inclusión en ficheros de morosidad. Pasado el plazo previsto por ley, la entidad comunica el impago a ASNEF o Badexcug. A partir de ahí, casi todos los bancos te cierran la puerta y las financieras encarecen sus ofertas. Puedes comprobar qué hay a tu nombre en la guía para saber si estás en ASNEF.
  • Reclamación de deuda. Recordatorios, llamadas y, si la deuda crece y sigue impaga, la vía judicial: una demanda con posible embargo de bienes o de parte de la nómina.

El dato tranquilizador: un impago no es delito en España salvo casos de fraude. Es un problema civil, con un proceso y unos tiempos que dan margen para reaccionar. Pero no se apaga solo: ignorado, solo crece.

Opciones reales cuando no llega

Si el problema no es un mes malo sino una suma de deudas que ya no cuadran, las salidas efectivas son estas:

Reunificar deudas. Una sola cuota mensual que agrupa (y normalmente reduce) lo que pagas por varios préstamos. Funciona si la cuota nueva cabe de verdad en tus ingresos; si solo estira el plazo, puedes acabar pagando más total. Te explicamos condiciones y cuándo compensa en reunificación de deudas.

Renegociar con cada entidad. Antes de contratar cualquier reunificación, pregunta a tus acreedores por planes de pago directos. A veces el resultado es similar sin coste de intermediación.

Créditos sociales y microcréditos de emergencia. Algunas ONG y servicios sociales ofrecen préstamos sin interés para gastos básicos a personas en exclusión financiera. Son lentos y con criterios estrictos, pero cuestan cero.

Ley de Segunda Oportunidad. El mecanismo legal para cancelar deudas cuando no hay capacidad de pago real. Con un acuerdo extrajudicial con los acreedores — mediado por un notario o mediador concursal — puedes llegar a la exoneración de la parte de deuda impaga, con requisitos de buena fe y salvo algunos créditos (como los garantizados con hipoteca). No es automático ni inmediato, pero existe y se usa más de lo que parece.

Señales de sobreendeudamiento

Casi nadie llega al pozo de golpe: se llega pidiendo un préstamo para pagar otro. Estas son las señales de que ya no estás en un apuro puntual sino en una espiral:

  • Usas crédito para pagar cuotas de otros créditos.
  • Pides microcréditos para llegar a fin de mes de forma recurrente.
  • Has perdido la cuenta de a cuántas entidades debes y cuánto.
  • Cada mes dedicas más de la mitad de tus ingresos a pagar deudas.
  • Has pensado en pedir "solo para salir del paso" más de dos veces este año.

Con dos o más señales, el problema ya no se resuelve con un préstamo más barato: se resuelve sentándose con todos los números delante — ingresos, deudas, plazos, tasas — y eligiendo una estrategia de las de arriba. Los servicios de atención al cliente de las entidades y las organizaciones de consumidores orientan gratis en este punto.

Preguntas frecuentes

Preguntas sobre impagos de préstamos

  • ¿Me pueden ir a la cárcel por no pagar un préstamo?

    No. El impago de un préstamo es un asunto civil, no penal, salvo casos de fraude (pedir con identidad falsa o con intención de no pagar desde el inicio). Las consecuencias son económicas: intereses de demora, comisiones, ficheros de morosidad y, en el peor caso, reclamación judicial con posible embargo.

  • ¿Cuánto tarda el prestamista en meterme en ASNEF?

    La ley de ficheros de solvencia exige un periodo previo de aviso al deudor (en general, 30 días desde el primer requerimiento) antes de inscribir la deuda. Si pagas o acuerdas en esa ventana, evitas el registro. Puedes ver el proceso completo en cómo saber si estoy en ASNEF.

  • ¿Merece la pena pedir otro préstamo para pagar el actual?

    Casi nunca. Solo tiene sentido si el nuevo crédito es claramente más barato y lo usas para cancelar el caro de una vez. Pedir un microcrédito para tapar otro es la receta estándar del sobreendeudamiento: estás moviendo el problema, no resolviéndolo.

  • ¿Qué es exactamente la Ley de Segunda Oportunidad?

    Un mecanismo legal que permite, a personas de buena fe sin capacidad de pago, cancelar total o parcialmente sus deudas tras un acuerdo con los acreedores mediado por notario o mediador concursal. No es automático, exige intentarlo primero con un plan de pagos, y algunos créditos (como los hipotecarios) quedan fuera de la exoneración.

  • ¿La extensión de plazo conviene siempre?

    Si el problema es de liquidez puntual, sí: mueves el vencimiento pagando un coste extra y evitas el impago. Si cada mes necesitas una extensión nueva, ya no es una solución: es una señal de que necesitas reestructurar la deuda de raíz.

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