Qué ficheros de morosidad existen en España
Un fichero de morosidad (oficialmente, fichero de solvencia patrimonial) es una lista de personas con deudas impagas que las empresas consultan antes de conceder crédito o servicios a plazos. No es una "lista negra" judicial: es información que aportan las propias empresas acreedoras. Los principales:
- ASNEF-Equifax: gestionado por la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros con datos de Equifax. Es el más consultado y el que más rechazos provoca. Suelen registrarlo bancos, telefónicas, aseguradoras y suministradoras.
- Badexcug: el fichero de Experian en España. Lo usan sobre todo entidades de crédito al consumo y retailers, y con frecuencia registra las deudas de las financieras online.
- Experian (otros servicios): además de Badexcug, Experian vende información de solvencia que algunas entidades consultan en sus evaluaciones.
No hay uno solo: puedes estar en dos ficheros a la vez con la misma deuda, o en ninguno. La única forma de saberlo es consultar cada fichero por separado.
Cómo consultar el tuyo, paso a paso
La normativa de protección de datos te da un derecho de acceso sobre estos ficheros: puedes saber gratis qué hay registrado a tu nombre, quién lo inscribió, cuándo y por qué importe. El proceso es burocrático pero sencillo:
- Ve a la web del fichero y busca la sección de ejercicio de derechos (en ASNEF, dentro del área de ciudadanos de su web).
- Identifícate. Te pedirán DNI/NIE y una verificación de identidad; algunas entidades aceptan firma digital con certificado o clave, otras piden copia del documento.
- Marca la casilla de "acceso" y envía la solicitud. No hace falta contratar ningún servicio de pago: el acceso es gratuito por ley.
- Espera la respuesta. El plazo legal es de un mes desde la solicitud, aunque en la práctica suele resolverse en días o pocas semanas.
La respuesta te dirá si estás inscrito, con qué deuda, desde qué fecha y qué empresa te incluyó. Esa última pieza — quién te incluyó — es la clave, porque es a quien tendrás que pagar o reclamar.
Cómo salir del fichero
Hay dos caminos, según la deuda sea real o no:
Si la deuda es tuya: págala y guarda el justificante. La empresa acreedora debe pedir la cancelación del registro — por ley, una vez pagada, el dato debe desaparecer en un plazo máximo de cinco días hábiles desde que el acreedor comunica el pago. Si pasan más días y sigues dentro, reclama por escrito al fichero adjuntando el justificante. Y si no puedes pagar de una vez, negocia un fraccionamiento con el acreedor: algunos aceptan la cancelación total solo al pago íntegro, pero otros retiran el dato al aceptar un plan de pagos.
Si la deuda no es tuya o está prescrita: ejerce tu derecho de rectificación o cancelación ante el fichero, por escrito o online, explicando el motivo. En ASNEF, además, aplica una regla concreta: las deudas inferiores a un umbral mínimo no se registran, y hay límites de permanencia. Los datos de impago prescriben: pasado el plazo máximo de conservación (en general, seis años desde el impago según los códigos de conducta del sector), el fichero debe borrarlos aunque la deuda siga existiendo. Si el fichero no responde o te da la razón y no borra, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos, de forma gratuita.
Cómo afecta a tus solicitudes de crédito
Estar en un fichero no impide por ley pedir crédito: cada entidad decide. En la práctica, los bancos tradicionales rechazan casi siempre; en cambio, varias entidades de microcréditos online sí aceptan clientes con ASNEF, aunque con importes más bajos y precios más altos. Tienes el panorama completo en nuestra guía de préstamos con ASNEF.
Un matiz importante: pagar la deuda no borra el pasado de inmediato en los scoring internos de cada entidad, y consultar muchos préstamos en poco tiempo también deja rastro. Si tus deudas son varias y ya no las controlas, la salida ordenada suele pasar por la reunificación de deudas: una sola cuota negociada en lugar de cinco vencimientos imposibles.
Prevención: cómo no volver a entrar
Las inscripciones más comunes no vienen de bancos, sino de facturas olvidadas: cuotas de gimnasio no canceladas bien, tarifas de móvil tras cambiar de compañía, recibos devueltos. Tres hábitos evitan el 90% de los casos: revisa los recibos dominantes de tu banco una vez al mes, cancela por escrito (y guarda confirmación) los servicios que dejes de usar, y cuando cambies de telefónica o suministradora, comprueba el estado de la última factura antes de dar de baja.
